El tiempo que estás dedicando a leer este post es único e irrepetible. Como cualquier otro instante de tu vida. Quizá estés de vacaciones o acabas de volver de disfrutarlas. Seguramente has descansado y acumulado energía. Estás más sereno y tienes mejor control de lo que haces.
Es, por tanto, una buena oportunidad. Para hacer lo que debes hacer. No lo que quieren que hagas o lo que por inercia llevas haciendo durante mucho tiempo. Eso, el tiempo, es lo único que no perdona.
Ahora o nunca. Piensa bien las decisiones que debes tomar en este periodo post-vacacional. Y luego ejecútalas con determinación. Perdónate los errores. Siempre que seas capaz de rectificarlos rápidamente y con energía. Lo único que no te podrás perdonar será no haberlo intentado. Una y otra vez. Ahora o nunca.
Deja un comentario