
Me refiero a Florentino Pérez, claro. Me refiero a su gestión como Presidente a tiempo parcial del Real Madrid. A las lecciones que podemos extraer de su estrategia empresarial, de gestión de personas y de liderazgo. Quede claro que mi opinión se muestra cuando todavía las encuestas le son favorables y el Club tiene opciones de ganar la Liga. Dicho lo dicho, personalmente creo que el señor Pérez se ha convertido en un ejemplo de lo que no hay que hacer en una institución que acuna sentimientos. En realidad ya lo hizo en su primera etapa, cuando hizo lo peor que puede hacer un líder: abandonar su equipo en el peor momento. ¿Se imaginan un general abandonando sus tropas porque la batalla no está saliendo cómo el quería? Además, recuerden, los soldados estaban siguiendo el plan de ataque que el mismo había diseñado. Sólo una gestión nefasta del Presidente que le sucedió le permitió volver soterrando los gravísimos errores de su primera etapa. Para cometerlos de nuevo.
Porque una cosa es ganar dinero y otra hacer empresa (en este caso club de fútbol). Las empresas que admiramos permanecen en el tiempo porque son transmisoras de unos valores que son válidos a lo largo de los años. Que saben evolucionar siendo coherentes con los tiempos y con sus propios valores. Contemplo a Florentino como exponente de cómo se han hecho las cosas en España en los últimos años: primando el corto plazo y las individualidades. Queriendo obtener resultados antes que invertir en hacer bien las cosas.
La base de su gestión, en sus dos etapas, ha sido la política “galáctica”, que supone anteponer las individualidades al colectivo. Una política de “nuevo rico” que avergonzaría a Don Santiago Bernabéu: El Club se ha convertido en una trituradora de entrenadores ya que no tenemos un modelo institucional, una política de cantera y un sello propio. Créame, Florentino, los resultados tienen una tendencia casi matemática a ser efímeros cuando la base que los sustentan no son sólidas. Por todo ello, señor Pérez, si no esta dispuesto a preocuparse y ocuparse del Real Madrid como éste se merece, dedíquese a jugar al Monopoly con Iberdrola y prepare su relevo.
Sí, estoy de acuerdo, criticar es más fácil que construir. Por ello le lanzo una propuesta concreta: Ponga en marcha un “Consejo de Administración”, no elegido por usted sino por los socios, cuyos miembros serían elegidos a través de listas abiertas entre socios-candidatos que cumplan requisitos basados en méritos (no financieros). Una especie de Senado Madridista con funciones muy definidas en cuanto a control del Presidente y su Junta y de velar por el respeto a lo largo del tiempo de los valores éticos, deportivos e institucionales del Real Madrid. Crear un Senado que controle que el modelo institucional y el deportivo permanecen en el tiempo independientemente del Presidente, el entrenador o los jugadores que representen al Club en cada momento.
Los grandes hombres (la historia lo demuestra) son los que tienen la visión de limitar su propio poder para beneficiar su institución. Hágalo y se lo agradeceremos.
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