Una jirafa en la Castellana

Uno de mis mejores amigos ha ido hace poco a realizar un safari fotográfico a Africa. A su vuelta, entre canapés y cerveza, nos enseñó las fotografías que había realizado durante su exótico viaje.

Todavía excitado por las maravillas contempladas y las experiencias vividas, nos hablo especialmente de su contacto con los animales salvajes, en particular con los «5 Grandes» (Big 5): leones, elefantes, leopardos, búfalos y rinocerontes. Son llamados así por los masais, pues todo joven perteneciente a esta tribu tiene que matar algunos de ellos para convertirse en guerrero.

Nuestro amigo nos describió la fiereza de los leones, la grandeza de los elefantes, la solidaridad de los búfalos, la peligrosa discrección de los leopardos y la fuerza salvaje de los rinocerontes. Después de un buen rato de fotos, panchitos y apasionada descripción de la naturaleza de los 5 Grandes, le dije a mi amigo: «Sabes que para ver a esas especies no tenias que ir tan lejos? Si te fijas bien, los puedes encontrar en el Paseo de la Castellana (o en cualquier calle de oficinas de cualquier ciudad). Mira:

Los leones son algunos directivos. Perezosos, viven del trabajo de los demás (quienes realmente cazan son las leonas) y tienen la necesidad contínua de demostrar su poder. Ahora si, cuando rugen, la verdad es que intimidan.

Los elefantes son esos jefes de departamento que suelen consumir grandes recursos (los elefantes reales pueden consumir hasta 500 kg de pasto al día). Se caracterizan por ser lentos y pesados, pero son tan grandes que nadie se mete con ellos.

Los leopardos son solitarios y sigilosos, como esos profesionales que van por libre y no tienen afiliación por nada ni por nadie. Se quieren sólo a sí mismos y si no tienen caza (recompensa) adecuada, cambian de territorio (empresa) sin mirar atrás.

Los rinocerontes son esos animales que antaño fueron poderosos y hoy vulnerables en extremo (casi en peligro de extinción). Me recuerdan a los profesionales por encima de los 50 años que reciben tiros (en forma de prejubilaciones), quizá en el momento de su vida profesional que, por acumulación de experiencias y conocimientos, pueden aportar mas a su empresa y a la sociedad.

Por ultimo, los búfalos. Curiosamente, quien lo diría, son los animales mas temidos por los masais. Cuando uno de ellos es atacado, todos ellos reaccionan contra el agresor de forma solidariamente temible. Trabajadores en equipo. Sus carencias individuales se minimizan por la fortaleza del colectivo. Afortunadamente, encontramos ejemplos valiosos de profesionales-búfalos en nuestras empresas.»

Mi amigo me retiró la cerveza, un tanto molesto por sentir que sus aventuras en África se habían trivializado por mis comentarios. Pero le aclare que, mas bien al contrario, yo había aprendido mucho con sus observaciones sobre los animales salvajes, que me ayudaban a entender mejor las leyes de la supervivencia que dicta la vida de los negocios.

Por eso, alzándome como curiosa jirafa que mira atentamente desde cualquiera de las aceras de la Castellana, déjeme preguntarle, si me lo permite, ¿qué clase de animal es usted? ¿Tiene el hambre de un depredador pero se relaciona con su entorno como una abeja? ¿Tiene la rapidez de un guepardo pero la fiabilidad de un águila? ¿La lealtad de un caballo y la habilidad de una araña? ¿Es flexible como un mono y valiente como un toro bravo? No tema. Responder afirmativamente a la mayoría de las preguntas no le convierte a usted en un animal. Mas bien le identifican como uno de los profesionales que todas las empresas deseamos.

 

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